Pal monte

Caminando pal monte
con el tabaco en la mano
voy pisando senderos de amor,
senderos frescos que el sol acarició;
sus piedras tan brillantes
llenan de color el camino
y el sol de compañero, la calma: mi destino.

Al llegar al verde prado saludo a los sabios que habitan allí,
con miles de sensaciones sonrío
dando gracias a La Madre por permitirme vivir.
Saludo al tabaquito y mi destino lo pongo allí,
este abuelo guiará mis pasos para poder ser feliz.

Tranquilidad y entendimiento
es lo que guarda mi interior,
y en un simple acto de fe
conozco al creador.

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