S.O.L.E.D.A.D

Muchos sufren y lloran por amor mientras yo sonrío y siento la vida como una caricia; pero cuando llegan noches, lluvias o el sol de hoy, hay fantasmas en el aire que estremecen mi corazón y ecos en el vacío que quisiera no escuchar, pues me confrontan con mis más profundos miedos y temores y solo quiero llorar, solo me quiero sentir así, tan adolorida y vacía, tan ligera y tan mía. Una sensación que suelo odiar y que tengo olvidada, una sensación que me calcina el alma y la tira al aire dejándome sin mí, oscura, fría y desolada. Deseando que el viento se confabule con el destino para que dos almas puedan encontrarse algún día y rogando al cielo para que un destello de luz ilumine mis pensamientos y me regrese mi espíritu sonriente que hoy se ahoga en llanto. Hay momentos, como este, en los que me siento un ente, una vida corriente sin ilusión ni querer, un alma en pena rogando ser amada, extrañada y nunca herida, un corazón que palpita lento y que vive de ilusiones y alucinaciones color rosa, que se alimenta de amor propio pero que extraña la cercanía con otros de su clase, un alma silvestre, limpia, brillante y de colores que añora ser elegida y que quiere caminar con su semejante.
Hoy solo me queda escribir para alivianar el dolor que siente mi soledad, secaré mis lágrimas, miraré el cielo, la lluvia y la noche, y con el alma adolorida sonreiré a la luna. Ella es mi eterna compañía; aunque hoy parece no estar.

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