Ella


A la luna le escribo susurros de amor, con ella las estrellas danzan felices en su quietud. A la luna le cantaría trinos matutinos y le regalaría un caluroso abrazo para apaciguar su frialdad. A la luna hoy le escribo versos para tenerla más cerca; a ella, y sólo a ella, le regalo mis lágrimas y mis sonrisas; por ella mi vientre palpita y para ella mis destellos brillan aún más.
Si no aparece la extraño, tanto como el desierto al agua. Y cuando crece y decae, cosquillea mi espíritu. Pero cuando está en su punto máximo de perfección y su cara tan iluminada me sonríe, mi ser parece levitar, y sube tan alto que puedo sentirla tanto en mis dedos, como en mis pupilas, como en mi interior.
Caminante de la noche, que acuna sueños y arrastra amaneceres, vuela mientras velas por los enamorados y acompañas a los que buscan un amor. Ahí esta ella, sonriéndome esta noche, feliz por nuestro encuentro y brillando, agradecida por estos versos.

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